Barroco - Bibliografía
Diego Velázquez, Las hilanderas o La fábula de AracneCa 1657, Óleo sobre lienzo Museo del Prado, Madrid
Lecturas:
FOUCAULT, Michel, “Las meninas"en Las palabras y las cosas: Una arqueología de las ciencias humanas.Buenos Aires, Siglo XXI, 2005. Disponible en el blog .
GOMBRICH, Ernst, Cap. sobre Barroco, en La historia del arte. Buenos Aires, Sudamericana, 2004
HAUSER, Arnold, “Manierismo”; “Barroco” (Tomo II, cap. VII), en Historia social de la literatura y el arte. Barcelona, Labor, 1988
SARDUY, Severo,“La cosmología Barroca: Kepler”. En Ensayos generales sobre el barroco. Buenos Aires, FCE, 1987. Disponible en el blog.
Lecturas opcionales
CALABRESE, Omar “Introducción”, en La era neobarroca. Madrid, Cátedra, 1987 (estará disponible en el blog)
DELEUZE, Gilles, “¿Qué es el barroco?”, en El pliegue. Buenos Aires, Paidós, 2005. Disponible en el blog.
Simulación. Barroco - Severo Sarduy
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REMBRANDT’S J’ACCUSE de Peter Greenaway
El último documental de Peter Greenaway abre el 17 Festival Latinoamericano de Video Rosario
http://flvr.com.ar/
Catálogo del 17 FLVR
Cine El Cairo
Jueves 23 a las 20:30 hs.
Para consultar sobre la Programación de EL CAIRO, CINE PÚBLICO ingresar a:
http://elcairocinepublico.blogspot.com
Rembrandt’s J’Accuse es la investigación personal del director Peter Greenaway sobre la conspiración y el asesinato que se esconden tras el famoso cuadro La ronda de noche de Rembrandt. Greenaway asume el rol de historiador de arte, detective, fiscal y juez, analizando con detalle la escena del crimen y las pistas que se esconden con el objetivo de descubrir los asesinos entre los personajes representados en la pintura.A través de este docudrama y de una manera muy metódica, el director analiza todas las partes del cuadro y los elementos en que basa su teoría de la conspiración y se asegura que, más de 350 años después de la creación de esta obra de arte, podamos entender el auténtico significado de la pintura y nos da toda la información necesaria para reabrir una investigación de asesinato. [...]
En 1642, año en que se pintó La ronda de noche, Rembrandt era un pintor de éxito, treinta años después, era un hombre pobre y arruinado. ¿Fue éste el resultado de una venganza por la peligrosa acusación que hizo en su pintura?
“Es necesario investigar y, cuando lo hacemos, al final y con un poco de ingenio, vemos claramente que La ronda de noche de Rembrandt se esfuerza por resolver un conflicto. Éste es el acto más subversivo de Rembrandt, su yo acuso.”
“El cuadro es la manifestación de un asesinato con los asesinos captados al detalle. Es curioso pensar que Rembrandt cobró, y cobró tan bien, por revelar la verdad del ejército civil de Ámsterdam en plena edad de oro holandesa, todo ello en una milésima de segundo y que esta verdad queda congelada en La ronda de noche.”
“Los espectadores se entretendrán, quedaran fascinados y, sobretodo, satisfechos de que la evidencia haya sido finalmente interpretada con éxito. Al fin y al cabo, esta es la interpretación de una pintura que sigue las reglas y
Peter Greenaway – Director
Nació en Gales y estudió en Londres. Después de formarse en el mundo de la pintura, dirigió su primer filme en 1966. De perfil polivalente, ha trabajado como comisario en exposiciones de arte, ha estado nominado varias veces en los festivales de Cannes, Venecia y Berlín, ha publicado libros y ha escrito sobre teatro y ópera. Su primer largometraje, The draughtsman’s contract fue aclamado por el público y le consolidó internacionalmente como uno de los directores contemporáneos más originales, reputación que se consolidó con películas como The cook; The thief, his life and his lover; y The pillow book.
Foucault, Michel - Las meninas

Diego Velázquez, 1656
Óleo sobre lienzo (
Museo del Prado, Madrid, España
Quizá, en este cuadro como en toda representación en la que, por así decirlo, se manifieste una esencia, la invisibilidad profunda de lo que se ve es solidaria de la invisibilidad de quien ve -a pesar de los espejos, de los reflejos, de las imitaciones, de los retratos. En torno a la escena se han depositado los signos y las formas sucesivas de la representación; pero la doble relación de la representación con su modelo y con su soberano, con su autor como aquel a quien se hace la ofrenda, tal representación se interrumpe necesariamente. Jamás puede estar presente sin residuos, aunque sea en una representación que se dará a sí misma como espectáculo. En la profundidad que atraviesa la tela, forma una concavidad ficticia y la proyecta ante sí misma, no es posible que la felicidad pura de la imagen ofrezca jamás a plena luz al maestro que representa y al soberano al que se representa.
Quizá haya, en este cuadro de Velázquez, una representación de la representación clásica y la definición del espacio que ella abre. En efecto, intenta representar todos sus elementos, con sus imágenes, las miradas a las que se ofrece, los rostros que hace visibles, los gestos que la hacen nacer. Pero allí, en esta dispersión que aquélla recoge y despliega en conjunto, se señala imperiosamente, por doquier, un vacío esencial: la desaparición necesaria de lo que la fundamenta -de aquel a quien se asemeja y de aquel a cuyos ojos no es sino semejanza. Este sujeto mismo -que es el mismo- ha sido suprimido. Y libre al fin de esta relación que la encadenaba, la representación puede darse como pura representación.
Foucault, Michel; “Las meninas”, en Las palabras y las cosas: Una arqueología de las ciencias humanas, trad. Elsa Cecilia Frost. Buenos Aires: Siglo XXI, 2005 (Gallimard, 1966)
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Sobre Foucault - Entrada del Diccionario de Filosofía Herder
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Severo Sarduy - La cosmología barroca
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para leer más sobre el Barroco
Severo Sarduy - La palabra Barroco
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¿Qué es el barroco? - Gilles Deleuze
El pliegue ha sido siempre una constante de todos los períodos artísticos, pero fue el Barroco el que lo condujo hasta sus propios límites. La condición inequívocamente barroca de la filosofía de Leibniz, por ejemplo, encuentra su justificación en que, en ella, todo se pliega, se despliega y se repliega. Su tesis más célebre es la del alma entendida como una "mónada", sin puertas ni ventanas, que obtiene sus más claras percepciones de un sombrío fondo: una teoría que sólo puede entenderse por analogía con el interior de cualquier capilla barroca de aberturas imperceptibles para el que la observa desde dentro. Así pues, el alma está también llena de pliegues oscuros.
El pliegue. Leibniz y el Barroco
Buenos Aires, Paidós, 2005
para leer ¿Qué es el barroco? de Gilles Deleuze
